Nuestros catálogo de senderos

Hemos incluido un mapa de localización de cada uno de los senderos que hemos ido recorriendo desde el que podrás acceder, si lo deseas, a cualquiera de ellos, pudiendo además   pulsando sobre este enlace.

Con el ánimo de facilitar la tarea de búsqueda de senderos, hemos clasificado a dos niveles –localización geográfica y tipo– la información que hemos podido ir recogiendo a lo largo de los caminos que hemos ido recorriendo en nuestra particular batalla contra la isquemia. Bastará con que pulses sobre una de las áreas de esta imagen para que puedas acceder al catálogo de cada uno de los tipos de la zona geográfica elegida.

A modo de justificación

Parece que de entre los que tenemos una edad pocos van a poder escaparse a la «prescripción médica» de: caminar mucho, beber agua en abundancia y hacer dieta mediterránea. ¡Las panaceas para todo tipo de males! En palabras de un ilustre clérigo –además de buen amigo– el asunto sanitario parece reducirse a: poco plato, mucho zapato y ningún tabaco.

En nuestro caso concreto, además del «famoso deterioro» de la también famosa «pila» (de años, claro) surgieron daños colaterales en forma de diabetes Melitus II complementada con un isquemia de extremidades inferiores fruto ambas del «fuego amigo» que podría resumirse en: cuarenta años de intensísima adicción a los cigarrillos, una vida absolutamente sedentaria, un importante sobrepeso y, una alimentación copiosa y rica en todo menos en verduras. ¡Torpezas de juventud!

Dos comprensivas doctoras, especialistas en endocrinología y cirugía cardiovascular, fueron las encargadas de juzgar las dolencias, fruto de mis pecados pasados, y de imponerme la condena –cadena perpetua– consistente en los los consabidos fármacos y en los, también consabidos, remedios complementarios: poco plato, mucho zapato y ningún tabaco. Un tratamiento genérico y económico –¿formará parte de la política de ahorro de gastos de farmacia de la seguridad social?– que los médicos suelen adaptar, en cuanto a su posología, a las condiciones particulares de cada individuo. En nuestro caso, nos han establecido unos mínimos obligatorios de kilometraje diario y nos han sugerido que evitemos esfuerzos a la «bomba de inyección». Esta última condición nos obliga a buscar itinerarios de poca dureza para cumplir el precepto de no excedernos en el esfuerzo cardiaco. ¡Como si el agudo dolor en la pantorrilla no fuera suficiente aviso para aquello de: echa el freno, Madaleno!

Existen infinidad de publicaciones, muchas de ellas de excelente calidad, dedicadas al senderismo y a las rutas de montaña. El problema está en la inseguridad que sentimos al pensar en afrontar los recorridos por ellas sugeridos. No somos, ni aspiramos a serlo, usuarios normales. Hemos de aceptar, sin complejos ni frustraciones, que tenemos nuestras capacidades físicas reducidas y que calificativos tales como ligera dificultad nos invitan a desistir (probablemente porque los miedos nos provocan dudas que acaban exagerando nuestras limitaciones) y, aunque diga fácil o muy fácil, nunca podemos evitar una cierta zozobra. ¡Quien sabe qué consideran fácil o muy fácil las distintas publicaciones!

La duración de los recorridos es otra causa de incertidumbre. Aunque las velocidades peatonales suelen están estandarizadas en torno a los cinco kilómetros por hora entendemos (la realidad es tozuda) que cada persona es un mundo y que –parafraseando a Ortega y Gasset– yo soy yo y mi isquemia y en consecuencia mi velocidad de marcha es mía y, seguramente, distinta a la de otros mortales. Ni el cronómetro ni el cilicio van a formar parte de nuestro equipamiento de campo. Solo pretendemos cumplir la encomienda de caminar, sin torturas añadidas. Caminar disfrutando del entorno y gozando esa sensación de bienestar que la ausencia de molestias produce en el organismo.

Hemos de añadir que quienes pertenecemos al selecto club formado por las víctimas del «síndrome del escaparate» necesitamos una disculpa para poder disimular (vanitas-vanitatis) nuestros habituales episodios de claudicación intermitente. El visor de una cámara fotográfica nos ha parecido un excelente sucedáneo de los escaparates. Permite detenerse en cualquier punto del sendero y añadir, discretamente, al tiempo de encuadre, enfoque, y disparo, el necesario para paliar los efectos dolorosos de la claudicación.

Por otra parte, la rutina acaba haciéndose absolutamente insoportable cuando uno cae en la tentación de recorrer cada día el mismo itinerario y, además, hacerlo siempre en idéntico horario. ¡Acaban siendo idénticos hasta los viandantes que uno se va encontrando! Es por eso que, dentro de nuestras posibilidades, hemos ido buscando opciones que pudieran sacarnos de la inevitable monotonía cotidiana y que, cuando fuera posible, nos permitieran descubrir nuevos lugares o, cuando menos, recodos de los caminos Asturias en los que no nos habíamos detenido antes. ¡Este es el resultado!

Contenidos de las informaciones de cada ruta

Lo que vas a encontrar en estas páginas va a ser un simple proyección de nuestros nuestros miedos. Miedo a perdernos, miedo a no poder regresar, miedo a la excesiva pendiente. En definitiva una especie de colección de todos los miedos del mundo aderezados con las ya mencionadas limitaciones físicas. Como antídoto para esos males hemos procurado que cada uno de los senderos que aquí describiremos contenga la siguiente información:

Pensamos que toda esta información añade un plus de seguridad al caminante. Esa y solo esa es su intención. ¡Ojalá que lo consigamos!

No hemos querido tocar de oído ni tampoco pretendemos el autoengaño de intentar convertir fracasos en éxitos. Nos hemos limitado a recoger los senderos que se han adecuado plenamente a nuestras condiciones físicas (limitadas) y a sugerir opciones de recorrido (en aquellos casos que resulta posible) que permitan reducir, aún más, si es posible el esfuerzo.

Si no tienes problemas de salud (ojalá sea así por tu bien y también por el de la maltrecha economía patria) nuestros senderos pueden resultarte demasiado fáciles. Eso tiene remedio. Siempre cabe la posibilidad de sustituir pendiente por velocidad y conseguir adecuar el grado de exigencia de cada sendero. Por último (o por principio, que nunca se sabe) si resides lejos de esta tierra y es la distancia física la que te impide caminar por estos senderos, nos gustaría invitarte a realizar un pequeño viaje virtual con la esperanza de que algún día, no muy lejano, puedas convertir la virtualidad en realidad.

Equipamiento y signos convencionales

Los senderos incluidos en estas notas no requieren de ningún equipamiento especial. Siempre es aconsejable usar un calzado cómodo –que no deje penetrar el agua (ya sabes que la lluvia es un hecho frecuente en Asturias), con una suela que permita pisar con comodidad tanto en superficies asfaltadas como en piedra suelta (escaleyar, para resumirlo en una palabra asturiana)–, acompañarse de un bastón (un cayáu ó cayada para se precisos) que sirva como punto de apoyo en terrenos con pendiente y/o piso irregular. Si amenaza lluvia, ¡ya sabes! En cuanto a ropa de abrigo ¡seguro que también sabes!

Si eres diabéti@ no olvides llevar tu ración de carbohidratos de emergencia. Los senderos algunas veces son largos y el esfuerzo, aunque reducido, es continuo. Quizá tu ingesta habitual (sobre todo si sigues una dieta hipocalórica) no sea suficiente y requiera ser complementada con una dosis extra de hidratos de carbono. Unas pastillas de GLUCOSPORT, una pieza de fruta, unas galletas maría o unos terrones de azúcar pueden ser muy importantes evitar una eventual conato de hipoglucemia. ¡Merece la pena no olvidarse de llevarlos!. En cualquier caso ya sabes, lo de siempre, no confíes en «charlatanes de feria» y consulta siempre con tu médico.

En cada uno de los senderos hemos incluido elementos gráficos relativos a la accesibilidad de peatones, sillas de ruedas y bicicletas. Cada uno de ellos puede utilizar tres opciones de colores. Totalmente verde (icono y borde) indicará plena accesibilidad, mientras que el totalmente rojo servirá para desaconsejar la realización del recorrido a ese tipo de usuario.

La tercera opción de icono podría ser la de esta imagen. El icono verde trata de señalar que el sendero es accesible para el tipo de usuario correspondiente mientras que el borde rojo pretende llamar la atención sobre las eventuales dificultades que puede plantear el trazado.

En cualquier caso, pensamos que los gráficos de distribución de pendientes pueden ayudar a identificar el grado de dificultad del trazado y para el caso de usuarios de sillas de ruedas procuraremos ir marcando los mapas con señales de advertencia que permitan identificar los tramos accesibles o inaccesibles.

Hemos logrado un hito que jamás habíeramos soñado. Hemos logrado alcanzar la cifra mágica de CIEN SENDEROS e intentaremos ir ampliando el catálogo a medida que vayamos teniendo la oportunidad de recorrer nuevos caminos. ¡Doña Isquemia y doña Melitus nos están «empujando» a «patear» nuevos rincones de Asturias! ¡Todo tiene su parte buena! ;-)